A propósito de la próxima visita de las Chivas,
miles de blanquiazules y rojiblancos se darán cita este domingo para tratar de
llenar el graderío del estadio Cuauhtémoc. Y en este tipo de duelos es donde se
dejan ver todo tipo de aficionados que desde mi humilde opinión podrían
clasificarse en tres grandes grupos.
El primero de ellos podría denominarse como EL
POBLANO VILLAMELON, el cual no sería exclusivo de la Angelópolis sino de cualquier
plaza del país o incluso del ámbito internacional. En esta categoría
encontramos a todos aquellos que solo acuden a los partidos más relevantes de “su
equipo”. Son aquellos que asisten a los encuentros que tendrán más tiempo de
transmisión en noticieros a nivel nacional, porque no podrán esperar a que
llegue el día lunes y comentar con sus amigos que estuvieron ahí. En el triunfo
o la derrota del Puebla, eso da igual.
El Villamelón también asistirá al Cuauhtémoc y
vestirá por todos lados su playera blanquiazul sólo cuando el Puebla vaya en
los primeros lugares del torneo y por supuesto cuando haya calificado a la
liguilla. Tampoco podrá faltar en su vestuario la playera de equipos ganadores
o de moda como el Barcelona, Real Madrid o Bayern Munich a quienes pondrán en primer
plano cuando le pregunten sobre su equipo favorito.
Quiero enfatizar que este tipo de seguidores
normalmente no tienen restricciones para asistir al estadio, dígase por lugar
de residencia, tiempo o dinero, simplemente por decisión propia. Porque
aquellos que no asisten por algunas limitantes caerían en nuestro siguiente gran
grupo.
La segunda categoría sería entonces la del POBLANO
CONDICIONAL. Este aficionado ama a su equipo y jamás se pondrá otra camiseta
arriba de su querida Franja. Ha estado con su equipo en las buenas y en las
malas. Sin embargo tiene frente a sí algunas restricciones o CONDICIONES que le
impiden estar siempre al lado de su equipo. La primera de ella podrá ser la
distancia. Miles de poblanos radican fuera de la capital poblana y les resulta
casi imposible asistir con regularidad. Una más sería el tiempo y su
presupuesto, pues bien es sabido que por razones de trabajo o falta de
presupuesto simplemente no logran asistir para apoyar a su equipo ya sea solos
o mucho menos con su familia.
Sin embargo este grupo de aficionados puede tener
una condicionante más y quizás la más importante y profunda. Es posible que
tenga el tiempo y el dinero, pero ya no tiene la PACIENCIA, la TOLERANCIA y a
veces hasta la VERGÜENZA para mostrar su apoyo al equipo. Ya se cansaron de escuchar
las mismas promesas cada torneo y de salir frustrados, tristes y molestos durante
esos inauditos e inverosímiles domingos en punto de las dos de la tarde -y que marcan el inicio de una larga y dolorosa
semana-. Son aficionados de todas las edades aunque en su mayoría son
aquellos que ya vivieron las glorias del Puebla de Muricy Ramalho, Ítalo
Estupiñán, Paul Moreno y compañía así como de Pablo Larios, Jorge Aravena, Carlos
Poblete y tantas estrellas más. Son ellos quienes no quieren y pueden admitir manoseos
en la dirección del conjunto camotero y que no piensan volver a poner un pie en
el estadio hasta no ver una directiva congruente entre lo que dice y lo que
hace. Y vaya que existen miles y miles de ellos, pues sus asientos y palcos
lucen cada vez más empolvados cuando juega nuestro equipo en casa.
Y bueno, finalmente citaremos al grupo del POBLANO INCONDICIONAL. Aquél que no se da por vencido y apoya a su equipo sin importar que el plantel contrate a más de 11 o 12 jugadores por torneo (aclaro, contrate no que compre), que la nómina del mismo sea de las más bajas del torneo y que tampoco haya calificado a liguilla en los últimos años. Al INCONDICIONAL no le importa portar una Franja en su pecho toda la tarde del domingo aun cuando en la cancha hayan sido humillados. Este aficionado podrá no salir de paseo, comprarse la reciente playera del Puebla pero eso sí, estará presente en cualquier localidad del estadio para apoyar con todo su querida Franja.
Y bueno, finalmente citaremos al grupo del POBLANO INCONDICIONAL. Aquél que no se da por vencido y apoya a su equipo sin importar que el plantel contrate a más de 11 o 12 jugadores por torneo (aclaro, contrate no que compre), que la nómina del mismo sea de las más bajas del torneo y que tampoco haya calificado a liguilla en los últimos años. Al INCONDICIONAL no le importa portar una Franja en su pecho toda la tarde del domingo aun cuando en la cancha hayan sido humillados. Este aficionado podrá no salir de paseo, comprarse la reciente playera del Puebla pero eso sí, estará presente en cualquier localidad del estadio para apoyar con todo su querida Franja.
Lo más lamentable es que este grupo de 10 o 12
mil aficionados se encuentra en vías de extinción. Así es, tiende a desaparecer
si no se hace algo pronto y a tiempo. Y antes de conocer sus razones y posibles
soluciones, vale la pena mencionar que tuvo dos repuntes importantes en los
años recientes, primero cuando José Luis Sánchez Solá “El Chelis” logró el ascenso
y mantuvo un cuadro alegre y competitivo en el primer circuito y en segundo término,
cuando Jesús López Chargoy tomó las riendas del equipo en Diciembre de 2012.
Lamentablemente ese último repunte se ha venido desinflando conforme tantas
promesas se han venido desvaneciendo.
Es entendible que cuando existen grupos tan
poderosos en el futbol mexicano es muy difícil mantener un nivel competitivo.
Sin embargo es aún más difícil mantener la Fe cuando se prometen situaciones
que no sucederán. Y aquí menciono solo algunas.
Habrá
dinero para armar un equipo competitivo. El cuadro que armamos tiene como
objetivo calificar a liguilla, no pensemos en el descenso como prioridad. Es
inaceptable jugar la Copa como hoy (en Cd Victoria). Jugaremos con titulares al
menos cuando recibamos en casa. Aquellos que jueguen con displicencia se pueden
marchar.
Y cuando pasan los días, semanas o meses y nada de esto se cumple, además de la poca tolerancia a la crítica de la afición –no confundir crítica con ofensa en redes sociales- pues la poca paciencia que existe en los INCONDICIONALES empieza a desaparecer.
Digamos que la presente reflexión no tiene la intención de seguir dividiendo a la afición sino al contrario. Los Villamelones siempre existirán, poco se puede hacer, pero los CONDICIONALES deberán regresar al grupo de INCONDICIONALES otra vez, es decir, el flujo en dirección contraria debe detenerse. Me dio mucha tristeza escuchar a un gran aficionado de muchas décadas al Puebla, Don Sergio Fernández, quien después de nunca fallarle en su apoyo y ver perder La Franja ante Jaguares me dijo con coraje y un nudo en la garganta: “Si este equipo no levanta en este torneo prometo no comprar un abono más para venir a sufrir. ¡Ya no se vale carajo!”. Y es que el INCONDICIONAL podrá tener lealtad y cariño por su equipo, pero también tiene vergüenza y uso de razón.
Y de ahí nació la idea de realizar este intento de análisis.
No se pretende tampoco que haya cambio de
directiva ni mucho menos. El actual Presidente muestra un gran amor al Puebla y
eso se agradece y reconoce. Sin embargo se busca que hagamos un recuento de lo
bueno y lo malo tras cumplirse poco más de un año al frente del Club. Es de
humanos cometer errores pero también de héroes aceptarlos y enmendarlos. Y creo
que en medio de la situación en que se tomó al equipo, han sido mucho más los
aciertos que los tropiezos. Que el amor a La Franja nos mueva a TODOS en la misma dirección.
Y tú ¿qué tipo de aficionado eres? ¿Habrá alguno
que falte por citar?
¡Venga Franja, el domingo a darlo todo frente a
Chivas!


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