Si bien los enfranjados esperábamos este domingo
un triunfo ante León que nos diera tranquilidad en la zona caliente del
descenso, tampoco podremos quejarnos respecto a la entrega total de los
jugadores durante los 90 minutos del partido. Un empate a un gol que
personalmente me deja un grato sabor de boca, pues no podría esperar más de mi
equipo: peleando el balón en cada centímetro del campo y durante cada segundo que
marcaba el reloj.
No quisiera que se entienda como una posición
conformista, pero cuando el propio dueño reconoce que el armado del equipo no
fue el adecuado, pues carecemos de un líder en la cancha y de mucha profundidad
para culminar en la portería contraria, no queda de otra más que poner los pies
en la tierra –cuerpo técnico, jugadores y aficionados- y entregar todo en la
cancha y las tribunas. Puede ser que no salgan las cosas como quisiéramos, pero
a estas alturas ya no se vale morirse de nada. Y el Puebla dejó hoy todo en la
cancha.
Fue un primer tiempo que no había visto este
torneo en el Cuauhtémoc. Los Panzas Verdes no podían creer el planteamiento
agresivo de los poblanos, adelantándose en cada jugada y no prestando el balón
a los rivales. Parecía que los Esmeraldas no querían jugar pero la realidad es
que no los dejaban. Puebla pudo irse al medio tiempo al menos con un gol de
ventaja pero terminaron cero por cero.
En el segundo tiempo apareció sin embargo la
magia del campeón apenas a los tres minutos, cuando Luis Montes envía un trazo
de 30 metros desde la banda derecha a Carlos “el Gullit” Peña, quien la baja
por el centro en los linderos del área, burla la salida de Villalpando y anota
con el marco abierto.
Romano intentó reaccionar con el ingreso de
Maicon Dos Santos y la salida de Oscar Rojas aunque no consideró el riesgo de
romper la salida por la banda derecha y al mismo tiempo le regalaron la
posesión del balón al visitante. Villalpando volvió a jugar un gran partido
pues fácilmente evitó dos goles cantados del rival, sin mencionar la discreta
pero impecable actuación de Jesús Chávez y Michael Orozco.
Fue hasta el 68 cuando ingresó el “Chore” Mejía
por un errático Alan Zamora, quien en mi parecer fue el que menor nivel de
juego había mostrado. La Franja retomó el dominio del balón y a los 74´en un
balón que parecía perdido por la banda izquierda que recuperó el incansable
Alustiza, terminó con un centro desde la otra banda por parte de Sanchez para
que el capitán Noriega rematara en el área chica y hacer vibrar a los 36 mil
aficionados reunidos en el estadio Cuauhtémoc.
Romano quería aún más con el ingreso de Juan
Carlos Cacho por Alustiza y estuvo a punto de anotar el segundo al desviar su
remate de palomita a escasos minutos del final.
Con el empate La Franja llegó a 11 unidades y
ocupa el último lugar de la tabla aunque aumenta su ventaja sobre Atlante a
cinco puntos, restando 4 juegos al campeonato. Nos resta visitar al Atlas el
sábado, después recibimos al América, visitamos a Pachuca y cerramos el torneo
en casa ante Morelia. Según mis cuentas, nos será suficiente ganar uno de esos
juegos y que Atlante pierda dos de sus cuatro compromisos. Pero si terminamos
el torneo con esa motivación, seguro que lograremos no solo salvarnos, sino
abandonar esa humillante última posición de la tabla. ¡Vamos Puebla con
todo! @jcvillafana.
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