Si bien el balance ya desfavorece al Puebla con 1 triunfo, 2 empates y 2
derrotas, la ESPERANZA prevalece sobre el optimismo que muchos perdimos, solo
si se hacen los ajustes necesarios de forma inmediata. De no resolverse así,
hasta la misma esperanza se habrá perdido en un imberbe Torneo de Clausura
2015.
Después de cinco jornadas el Profe Cruz se dio el lujo de jugar con el
librito, de buscar el puntito de visita y supuestamente a ganar como local. Y
según su librito debía dejar en la banca a sus hombres gol, Matías Alustiza y
Hérculez Gómez, mientras que en la cancha mantiene una inexplicable necedad de
alinear a Cosme y Pajoy, quienes no han aportado absolutamente nada.
Mi optimismo lo pisoteó el Profe ante Tigres tanto por tu terquedad de
elegir a los “inelegibles” como por su apuesta al libro “conservador”, ese que
la mayoría optan por abrir. Sin embargo su lectura ya no da para más, el tiempo
se agota, solo quedan 12 partidos y hay un descenso de por medio. Gran parte de
esa esperanza radica, diría yo, en que el mismo estratega se haya dado cuenta y
de que vaya cambiando de libro ¡ahora!.
La ESPERANZA que a mi juicio permanece es porque hay jugadores e
inclusive director técnico de calidad. Sí, hay un buen entrenador. Ellos
se han manifestado en la cancha cuando lo han querido. Es cuestión de sacudirse
ese pavor que es capaz de transformar al equipo en medios tiempos de
planteamientos “ratoneros” a segundas mitades que se convierten de absoluto
dominio, ambas caras en un mismo partido. La varita la tiene el mismo director
y los instrumentos están en la cancha, es cuestión de determinación de TODOS.
Es cuestión de morirse de algo, si lo peor llegara a ocurrir.
De ahora en adelante habrá muchas reacciones de la afición. Muchos se
ausentarán del estadio, lo cual se puede comprender pero jamás lo aplaudiré,
mucho menos cuando nuestra permanencia está de por medio. Veo en las redes que
muchos se preparan para el tercer descenso, lo cual suena tentador porque nunca
nos queremos equivocar, nunca queremos perder y qué mejor que apostar a lo más
probable. Pero desde mi trinchera no quiero caer en esa tentación, no mientras
esa ESPERANZA siga viva. Una ESPERANZA a la que le queda muy poco, quizás unos
días, pero que vive ahí, en el aficionado que también de algo se quiere morir. ¡Venga
Franja con Todo! (@jcvillafana)

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