Lamentablemente como aficionados al Puebla no tenemos tantas
alternativas para ver a La Franja peleando por cosas mayores, estamos a merced
del dueño del equipo o del que se diga serlo (pues todos sabemos que Jesús
López Chargoy ni siquiera lo es). Ya son años de larga espera por ver un
cambio, pero lejos de mejorar las cosas parecen empeorar.
La crisis ha llegado a tal nivel que aún con la permanencia casi
asegurada, las críticas continúan y así seguirán por mucho tiempo más. Y con
justa razón.
Algunos desean el descenso del equipo, confiando así en un cambio de
directiva, pero pagando el alto precio de jugar en una indeseable Liga de
Ascenso. Otros queremos evitar el descenso, porque sabemos que estando allá
abajo NO se garantiza esa reestructura y sin embargo SI se asegura la
frustración, la vergüenza y la tristeza de un descenso, acompañados de la
humillante y ridícula posibilidad de tener a otro equipo de Primera jugando con
la playera de nuestro Puebla. ¿Preferimos eso que salvarnos y confiar en que
algo bueno suceda el siguiente torneo? La respuesta no es fácil, pues eso de “algo
bueno vendrá” no ha llegado en años, pero los que hemos llorado y vivido un descenso o
el tener que explicar que el Puebla ya no es el Unión Curtidores, tengan por
seguro que nos rehusaremos a vivirlo otra vez.
Mi “Fe ciega” -y la de miles de poblanos, como @SoyElCamotes
le llama- nos permite estar bien con nosotros mismos y con nuestros colores,
porque sabemos que estamos apoyando al Puebla de La Franja y no a una
directiva. Un borrego, como también osa llamarnos @SoyElCamotes, no sería la
descripción correcta, jamás, porque bajo esa premisa todos los estadios del
mundo estarían llenos de borregos, y creo que por ahí no va la cosa.
Lo que necesitamos hacer, creo yo, es aprender a criticar y
no caer en la tentación de juzgar negativamente todo lo que vemos porque
entonces sí, la objetividad y credibilidad se pierde. Y ese es mi punto frente a
esa crítica viral que abunda en las redes. Si criticamos con seriedad hechos
reales, como la supuesta falta de pago a jugadores, el desconocimiento de directivos
para entregar boletos a abonados o verdaderos aficionados o las falsas promesas
para mejorar el marketing del Club o las divisiones generadas en el vestidor, seguramente ganaríamos todos
más credibilidad no solo de los medios sino también del mismo equipo. Por suerte
son los menos los que tendrían que cambiar en ese aspecto, pues los más de 20
mil aficionados (¿también mal llamados fanáticos?) que estuvimos el sábado en
el estadio de la BUAP confiamos en que este equipo es grande y que mejores
tiempos vendrán.
Mi pronóstico es que a pesar de todo, Jesús López Chargoy ya
no siga a partir del siguiente torneo. Me suena lógico que su hermano Carlos se tenga que
deshacer, por Ley, de los Jaguares Chiapas, y que venga a tomar el timón de La
Franja. Es un mero pronóstico, pues así como muchos ya no aguantamos a Jesús,
seguro él ya no nos aguanta a nosotros. Y de no acertar esa posibilidad y en caso
de que Jesús continúe, entonces deberá anunciar la llegada de nuevos
inversionistas o una reestructura real y palpable, de otra forma el que escribe
y muchos que conozco renunciaríamos al derecho y al gusto de asistir al
estadio. Estaríamos entrando en la etapa de promoción de medidas y campañas que
vayan en contra del directivo sin afectar a jamás a nuestro equipo (iniciando
el A2015 y no justo ahora cuando se define un descenso). Entre más unidos pudiéramos
estar, más posibilidades de juntar buenas ideas podríamos lograr.
Mientras tanto espero que el Puebla no afloje en la última
jornada, porque ni es descabellado que Santos nos gane en su lucha por calificar,
como tampoco lo sería el triunfo de una U de G que se juega su vida ante un
impredecible Cruz Azul. Lo más cercano a una digna salvación sería logrando un resultado positivo en Torreón, antes que seguir agradeciendo los que otros dejaron de hacer.
Los que estamos con el Puebla, en las buenas y en las malas, seguro que... ¡Somos Muchos Más Que 11!


